Preludio y estado actual de la situación en Venezolana

Análisis de la crisis venezolana 2024–2026: elecciones disputadas, sanciones, captura de Maduro e intervención de EE. UU. y nuevo equilibrio de poder.

ARTICULO ANALITICO

Isabella León Graticola

3/4/202611 min leer

¿Qué pasó antes? (campaña, elecciones, represión y disputa por los resultados)

La reciente escalada diplomática y militar no fue un accidente ni un hecho aislado. Tiene su origen inmediato en el ciclo político que atravesó Venezuela con los comicios del 28 de julio de 2024, marcado por una campaña presidencial coercitiva, unas elecciones profundamente cuestionadas y una represión sin precedentes.

Durante la gira preelectoral de María Corina Machado, quien respaldaba la candidatura de Edmundo González Urrutia tras su inhabilitación, se consolidó un patrón que ya anticipaba el comportamiento del aparato estatal: represión selectiva, restricciones administrativas, presión institucional y reducción progresiva de las garantías electorales. Hoteles y restaurantes que prestaron servicios logísticos a la oposición fueron sancionados o clausurados; choferes, propietarios de camiones, activistas y pequeños comerciantes fueron detenidos por colaborar con actividades de campaña. Algunos recuperaron la libertad en pocos días; otros fueron trasladados a centros de reclusión señalados por denuncias de tortura, enfrentando imputaciones como terrorismo o traición a la patria.

Trabajadores del sector público denunciaron despidos por presuntas simpatías políticas, mientras periodistas reportaron agresiones y el bloqueo de portales informativos; además, varias emisoras radiales fueron cerradas. En paralelo, el gobierno revocó la invitación a la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, encargada de supervisar la transparencia de los comicios. Esta decisión implicó el incumplimiento de uno de los compromisos asumidos en el Acuerdo de Barbados, firmado en octubre de 2023 entre el gobierno venezolano y la oposición agrupada en la Plataforma Unitaria con el propósito de establecer garantías democráticas.

Con el inicio formal de la campaña el 4 de julio, la tensión se intensificó. Para el día 22 de ese mes, organizaciones como Acceso a la Justicia documentaron más de un centenar de detenciones y decenas de establecimientos cerrados durante actos opositores (Acuerdo de la Justicia,2024). La oposición respondió con una estrategia de defensa del voto: acreditó testigos en las 30.026 mesas electorales del país y desplegó un sistema de digitalización de actas para resguardar los resultados (VOA, 2024).

La noche del 28 de julio, el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Elvis Amoroso, anunció que, con el 80 % de las mesas escrutadas, Nicolás Maduro obtenía el 51 % de los votos frente al 44 % de Edmundo González Urrutia. La oposición rechazó de inmediato esos resultados y aseguró contar con más del 80 % de las actas digitalizadas (CNN en Español,2024), según las cuales González habría alcanzado al menos el 67 % de los votos.

La controversia se trasladó rápidamente al plano internacional. Gobiernos de la región exigieron la publicación de las actas, mientras otros, como Rusia, China e Irán, reconocieron el anuncio oficial. Incluso los observadores invitados por el CNE, el Centro Carter y el Panel de Expertos de las Naciones Unidas señalaron que el proceso no cumplía con estándares internacionales de transparencia (VOA, 2024b).

Tras los comicios, la crisis derivó en una amplia escalada represiva. Para el 18 de agosto, el Foro Penal contabilizaba más de 1.500 detenidos (Foro Penal, 2024). La Corte Interamericana de Derechos Humanos describió el contexto como de “terrorismo de Estado” y “violencia institucional” (DeJusticia,2024). María Corina Machado pasó a la clandestinidad ante el riesgo de detención; colaboradores cercanos buscaron asilo en embajadas, que luego fueron expulsadas; y Edmundo González Urrutia, citado por la Fiscalía y con una orden de aprehensión en curso, abandonó el país rumbo a España.

La disputa por los resultados no encontró una salida institucional. La masiva digitalización de actas reforzó la narrativa opositora de un triunfo irreversible, mientras el oficialismo cerraba filas y profundizaba el control interno. Esa fractura, sin mediación efectiva y con legitimidades enfrentadas, sentó las bases del siguiente capítulo.

¿Qué pasó después? (negociaciones fallidas, petróleo y tensión geopolítica)

El 2025 comenzó con un intento de distensión que confirmó que existía un canal abierto entre Washington y el gobierno de Nicolás Maduro. En febrero, la visita a Caracas del enviado especial estadounidense Richard Grenell permitió la liberación de seis ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela y la reanudación de vuelos de repatriación de migrantes ( Associated Press,2024).

Un elemento clave de esa negociación fue la cuestión de las licencias petroleras. Estas autorizaciones permiten que empresas estadounidenses operen en Venezuela pese a las sanciones. Desde un inicio, Grenell buscó explorar la posibilidad de extender o flexibilizar licencias petroleras, buscando incentivar la cooperación de Caracas y mantener operaciones de empresas como Chevron. Sin embargo, en Washington se impuso una línea más dura, liderada por el secretario de Estado Marco Rubio, partidario de reforzar sanciones y reducir concesiones.

Un eje central de la negociación fue el manejo de las licencias petroleras, que permiten a empresas estadounidenses operar en Venezuela pese a las sanciones. Grenell buscó desde el inicio flexibilizarlas para incentivar la cooperación de Caracas y mantener la actividad de compañías como Chevron. Sin embargo, en Washington predominó una postura más rígida, liderada por el secretario de Estado Marco Rubio, a favor de reforzar las sanciones y limitar concesiones.

El punto de quiebre económico llegó con la expiración el 27 de mayo de la licencia de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) que permitía a Chevron operar plenamente en Venezuela (Los Ángeles Times, 2025), un mandato que años antes había convertido a la petrolera en el principal vínculo energético entre Caracas y Washington. Para la oposición, el endurecimiento representaba un paso más en la estrategia de asfixia financiera. No obstante, para julio, la administración de Trump autorizó nuevamente a Chevron a operar en Venezuela mediante una licencia que permite realizar intercambios de crudo con PDVSA sin que los ingresos se transfieran al gobierno de Nicolás Maduro( BBC News Mundo, 2024).

En agosto de 2025, la administración de Donald Trump duplicó la recompensa por información que condujera a la captura de Nicolás Maduro, elevándola a 50 millones de dólares (US Department of State, 2025), una cifra descrita por las autoridades estadounidenses como la más alta ofrecida jamás para un jefe de Estado extranjero, en el marco de acusaciones de narcotráfico y vínculos con el llamado Cártel de los Soles. Además, desplegó un número inédito de activos navales y aéreos en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico y a organizaciones designadas como terroristas. Destructores, submarinos, aviones de reconocimiento y unidades anfibias comenzaron a operar en la región.

El doble proceder evidencia la paradoja inherente a la política de Washington hacia Caracas: mientras incrementa sanciones, acusaciones y amenazas militares, simultáneamente establece excepciones que aseguran la continuidad del suministro de petróleo venezolano al mercado estadounidense.

Más adelante, la crisis adquirió dimensiones estratégicas más amplias: el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford en el área del Comando Sur (SOUTHCOM), la consideración formal de que Estados Unidos enfrenta un “conflicto armado” contra cárteles latinoamericanos y la designación del Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera configuraron un nuevo marco jurídico y militar (U.S. Southern Command, 2025). Hasta entonces las fuerzas norteamericanas habrían ejecutado al menos quince ataques letales contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas como parte de su operación antidrogas en el Caribe y el Pacífico.

Estos movimientos generaban sospechas de que la acción iba mucho más allá de la lucha contra el narcotráfico, ejerciendo una presión inédita sobre el régimen. El despliegue de activos navales superaba ampliamente lo necesario para neutralizar embarcaciones individuales, abriendo el debate sobre la posibilidad de un ataque directo en territorio venezolano.

Para diciembre, aunque persistieron contactos telefónicos exploratorios, incluida una conversación entre Donald Trump y Nicolás Maduro en la que se le ofreció explícitamente la posibilidad de una salida pactada sin uso de la fuerza como alternativa a una escalada militar, la dinámica dominante durante el año fue la del cerco económico y la disuasión estratégica (Infobae,2025). Así, Venezuela pasó de una crisis de legitimidad electoral a un tablero geopolítico de alto riesgo.

A finales de 2025, la combinación de negociaciones estancadas, advertencias públicas, designaciones terroristas y un despliegue militar sostenido configuró una dinámica en la que la presión dejó de ser meramente disuasiva. En Washington comenzó a consolidarse la percepción de que el gobierno venezolano utilizaba el diálogo como mecanismo de dilación sin intención real de transición, mientras el cerco económico y jurídico alcanzaba su techo operativo. En ese contexto, la opción de ejecutar directamente las órdenes de captura federales contra Maduro dejó de ser una hipótesis retórica para convertirse en una alternativa estratégica. La operación que se materializaría días después no fue presentada como una guerra, sino como la culminación de un proceso de escalada progresiva en el que la diplomacia había perdido centralidad.

Venezuela en 2026: captura de Maduro, giro energético y reconfiguración del poder

En la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, Caracas fue sacudida por explosiones sobre puntos estratégicos y sobrevuelo de aeronaves durante la Operación Resolución Absoluta (New York Times, 2026), la sospechada intervención militar estadounidense que culminó con la captura y extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, hacia Estados Unidos para enfrentar cargos federales por narcotráfico y terrorismo.

La captura de Maduro no generó un vacío de poder absoluto, sino una reconfiguración acelerada del aparato estatal. Delcy Rodríguez asumió el control político efectivo, reorganizó el gabinete y abrió un canal directo con Washington, mientras el chavismo cerraba filas para evitar fracturas internas (Connecticut Post,2026). El secretario de Estado, Marco Rubio, presentó un plan de tres fases para Venezuela ( Telemundo 51, 2026): primero, estabilizar el país mediante el control de los ingresos petroleros; segundo, reactivar el sector energético, atraer inversiones occidentales, reconstruir infraestructura y promover reconciliación y liberación de presos políticos; y tercero, iniciar una transición política a largo plazo, con reformas institucionales y cambios de gobernabilidad. Las fases se solapan y sitúan el control del petróleo y la recuperación económica como condición previa para cualquier avance político.

La relación con el gobierno interino es asimétrica: Estados Unidos define las líneas y presiona, mientras Rodríguez actúa como interlocutora y mantiene cohesión interna. En este sentido, María Corina Machado fue descartada como relevo inmediato (Artículo 14, 2026).

Como era de esperarse, la Asamblea Nacional reformó la estructura de PDVSA, desmontando su monopolio operativo y permitiendo mayor participación privada y arbitraje internacional. Asimismo, la OFAC emitió nuevas licencias que habilitan comercio y servicios petroleros bajo supervisión estadounidense, con pagos canalizados a cuentas controladas fuera del país. Empresas como Chevron, Repsol y Eni comenzaron a reactivar operaciones bajo este esquema. La visita del secretario de energía estadounidense, Chris Wright, confirmó que la estabilización energética es prioridad estratégica, mientras el portaaviones USS Gerald R. Ford fue reposicionado fuera del Caribe, indicando el paso de la fase de máxima disuasión a una etapa de supervisión indirecta (El País, 2026).

En el ámbito interno, el nuevo equilibrio sigue siendo frágil. La Ley de Amnistía ha permitido la excarcelación de cientos de presos políticos, pero aún quedan más de 500 (Diálogo político,2026; Financial Times, 2026). Mientras tanto, figuras opositoras como María Corina Machado mantienen alta popularidad y la mayoría de la sociedad apoya elecciones a corto plazo, lo que mantiene la presión política sobre el nuevo gobierno interino (Financial Times, 2026).

¿Qué pasará ahora?

Lo que comenzó como una disputa por actas electorales terminó redefiniendo el equilibrio de poder en el Caribe. La crisis venezolana dejó de ser un conflicto interno de legitimidad para convertirse en un asunto estratégico hemisférico, donde el petróleo, la migración, el narcotráfico y la competencia global moldearon cada decisión.

La captura de Nicolás Maduro marcó un punto de inflexión, pero no resolvió la crisis de fondo: la transformó. La salida de un liderazgo no equivale automáticamente a una transición democrática, y la estabilización energética no garantiza institucionalidad. El nuevo esquema, con una élite chavista reacomodada, supervisión estadounidense sobre los flujos petroleros y una oposición con alta legitimidad social pero sin control efectivo del poder, configura un modelo híbrido, pragmático y aún incierto.

Venezuela entra en 2026 no como un país que cerró su ciclo de conflicto, sino como uno que cambió de fase. La pregunta central ya no es quién ganó las elecciones de 2024, sino si el nuevo orden podrá traducirse en reglas estables, elecciones verificables y reconstrucción institucional, o si el país quedará atrapado en una estabilidad condicionada por intereses externos.

Más allá de sus efectos inmediatos, la intervención militar estadounidense en Caracas abre un debate de fondo sobre el orden regional. La captura de un jefe de Estado en ejercicio sin mandato multilateral ni autorización explícita del sistema interamericano tensiona el principio de no intervención que ha estructurado las relaciones hemisféricas durante décadas. Aunque Washington la presentó como la ejecución de órdenes judiciales por narcotráfico y terrorismo, el precedente que establece es complejo.

Si esta acción se consolida como un modelo aceptable frente a regímenes considerados ilegítimos, el impacto trasciende a Venezuela y reconfigura la noción misma de soberanía. Aún así, para la gran mayoría de los venezolanos, este sí es el principio del fin de casi tres décadas de dictadura.

Referencias

  1. Acceso a Justicia [@AccesoaJusticia]. ( 19 de julio de 2024). Más detalles sobre… [Tweet]. X. https://x.com/AccesoaJusticia/status/1814348302176977032

  2. Artículo 14. ( 12 de febrero de 2026). Washington fija el techo inmediato de Machado (pero no su futuro). https://www.articulo14.es/internacional/maria-corina-en-washington-20260124.html

  3. Associated Press. (1 de febrero de 2024). Venezuela libera a 6 estadounidenses tras reunión entre Maduro y enviado de Trump. https://apnews.com/article/trump-maduro-enviado-migrantes-grenell-a926f8719afe75537bff1897fd09f8c1

  4. BBC News Mundo. ( 25 de julio de 2025). EE.UU. Permite a Chevron reanudar operaciones petroleras en Venezuela (y por qué es tan importante esta licencia para la economía venezolana). https://www.bbc.com/mundo/articles/ce8384pme32o

  5. CNN en Español. (2 de agosto de 2024). ¿Cómo la oposición de Venezuela consiguió las actas de escrutinio? https://cnnespanol.cnn.com/2024/08/02/como-oposicion-venezolana-consiguio-actas-escrutinio-ap

  6. Connecticut Post. (5 janvier 2026). Delcy Rodríguez asume como presidenta interina de Venezuela tras la captura de Maduro. https://www.ctpost.com/news/world/article/delcy-rodr-guez-asume-como-presidenta-interina-21276780.php

  7. Dejusticia. ( 29 de agosto de 2024 ). Informe sobre la situación de derechos humanos en Venezuela: pos-elecciones 28 de julio. https://www.dejusticia.org/wp-content/uploads/2024/09/InformeDDHHVzla.pdf

  8. Diálogo Político. (24 de febrero de 2026). ¿Por qué la ley de amnistía aprobada en Venezuela es insuficiente? https://dialogopolitico.org/agenda/opinion-agenda/ley-amnistia-venezuela-insuficiente/

  9. El País. (13 de febrero de 2026). El secretario de Energía de Estados Unidos anuncia inversiones millonarias en petróleo venezolano. https://elpais.com/america/2026-02-13/el-secretario-de-energia-de-estados-unidos-anuncia-inversiones-millonarias-en-petroleo-venezolano.html

  10. Financial Times. ( 13 de febrero de 2026). The geopolitics of a post-Maduro Venezuela. https://www.ft.com/content/d9936aff-98e8-436e-ad68-50d883513509

  11. Foro Penal. (19 de agosto de 2024). Asciende a 1.500 la cifra de detenciones en protestas poselectorales. https://foropenal.com/asciende-a-1500-la-cifra-de-detenciones-en-protestas-poselectorales/

  12. Foro Penal. ( 26 de febrero de 2026). Foro Penal contabiliza 568 presos políticos tras excarcelaciones de la nueva amnistía. https://foropenal.com/foro-penal-contabiliza-568-presos-politicos-tras-excarcelaciones-de-la-nueva-amnistia/

  13. Infobae. (1 de diciembre de 2025). Más detalles de la conversación telefónica entre Trump y el dictador Maduro. https://www.infobae.com/venezuela/2025/12/02/mas-detalles-de-la-conversacion-telefonica-entre-trump-y-el-dictador-maduro/

  14. Los Angeles Times. (4 de marzo de 2025). EEUU da a Chevron un mes para finalizar operaciones en Venezuela. https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2025-03-04/eeuu-da-a-chevron-un-mes-para-finalizar-operaciones-en-venezuela

  15. Plataforma Unitaria & Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. (17 de octubre de 2023). Acuerdo de Barbados: Acuerdo parcial sobre la promoción de derechos políticos y garantías electorales para todos [PDF]. https://editored.org/wp-content/uploads/2023/10/Acuerdo-de-Barbados.pdf

  16. Telemundo 51. (7 de enero de 2026). Rubio revela plan de EEUU para Venezuela tras captura de Maduro. https://www.telemundo51.com/noticias/local/senado-venezuela-pasos-futuro-venezuela-marco-rubio/2737547/

  17. The New York Times. ( 3 de enero de 2026). Inside ‘Operation Absolute Resolve,’ the U.S. Effort to Capture Maduro. https://www.nytimes.com/2026/01/03/us/politics/trump-capture-maduro-venezuela.html

  18. U.S. Department of State. ( 7 de agosto de 2025). Reward Offer Increase of Up to $50 Million for Information Leading to Arrest and/or Conviction of Nicolás Maduro. https://www.state.gov/reward-offer-increase-of-up-to-50-million-for-information-leading-to-arrest-and-or-conviction-of-nicolas-maduro

  19. U.S. Southern Command. (11 de Noviembre de 2025). Gerald R. Ford Carrier Strike Group Enters U.S. Fourth Fleet. https://www.southcom.mil/MEDIA/NEWS-ARTICLES/Article/4329595/gerald-r-ford-carrier-strike-group-enters-us-fourth-fleet/

  20. Voz de América. ( 24 de julio de 2024). Venezuela: oposición anuncia que sus testigos de mesa fueron acreditados en su totalidad para las elecciones. Venezuela: oposición anuncia que sus testigos de mesa electorales fueron acreditados “en su totalidad”

  21. Voz de América. (2024, August 14). Informes de Centro Carter y la ONU denuncian un resultado electoral sin sustento en Venezuela.Informes de Centro Carter y la ONU denuncian un resultado electoral sin sustento en Venezuela